Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —Hace algunos dÃas… tres o cuatro, no lo sé… ya no tengo memoria. Una apelación a su sentido del honor le hizo partir sin decirnos nada… Lo prendieron al entrar en ParÃs y está en la cárcel.
Salió un grito del pecho del anciano y al mismo tiempo se oyó la campanilla de la puerta principal, y voces y pasos que se precipitaban con violencia en el patio.
—¿Qué estruendo es ese? —preguntó el doctor Manette, corriendo hacia la ventana.
—¡No abráis! —exclamó el señor Lorry—. ¡Doctor, en nombre del cielo, no os asoméis!
El doctor se volvió sonriendo y le dijo con calma:
—No temáis, amigo mÃo; soy para ellos un ser sagrado. No hay en Francia un patriota que, al saber que he estado en la Bastilla, pusiera la mano sobre mà sino para estrecharme en sus brazos o llevarme en volandas. El recuerdo de mi antiguo martirio me abrió libre paso en ParÃs y me ha permitido saber dónde estaba Charles y llegar hasta vos. No dudaba de mi influencia, y Charles se salvará como le he prometido a Lucie. Pero ¿qué ruido es ese?