Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Después de obtener del señor Lorry la innecesaria promesa de guardar el secreto, el doctor le contó a su amigo que la multitud que lo había conducido desde el palacio a La Force lo había llevado ante una auténtica carnicería; que había encontrado allí un tribunal que juzgaba por su propia autoridad, y que los acusados comparecían uno tras otro ante los jueces, los cuales, después de un breve interrogatorio, daban orden de poner en libertad al preso o de matarlo, o bien, lo que era más raro, de devolverlo a su calabozo. Presentado a ese tribunal por los que lo habían acompañado, el doctor Manette había declarado su nombre, su título y su cualidad de antiguo preso de la Bastilla, donde había pasado dieciocho años sin previa formación de causa. Uno de los miembros del tribunal popular había confirmado esas palabras, y en ese juez improvisado había reconocido el doctor al ciudadano Defarge.