Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Mayores dificultades tendría ahora que combatir el doctor, y todas cederían ante sus esfuerzos constantes. Mientras ejercía la medicina y prestaba sus cuidados a los que los reclamaban, libres o cautivos, ricos o pobres, inocentes o culpables, el doctor Manette empleó con tal acierto su influencia que no tardó en conseguir la plaza de médico inspector de tres cárceles, una de las cuales era La Force. Pudo entonces anunciar a su hija que Charles había salido del calabozo y se encontraba con los presos en la sala común. Cada ocho días, al pasar la visita, veía a su yerno y enviaba a Lucie algún dulce mensaje del preso. Algunas veces la pobre joven recibía una carta por conducto de su padre, pero no se le permitía contestar a esas líneas preciosas, porque de todos los presos de quienes se sospechaba que conspiraban contra el pueblo, los emigrados eran los que encendían más vivamente la ira de los patriotas, especialmente aquellos a quienes se acusaba de tener correspondencia, con sus amigos, o sus familias.