Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Apareció en el aposento, adelantándose a los sirvientes de la fonda, una mujer pavorosa, de quien, aun en su agitación, observó el señor Lorry que era toda roja, y pelirroja, y que llevaba un vestido estrecho, y la cabeza cubierta con un extraordinario sombrero como una medida para granaderos[10] o —buena medida también— para un queso grande de Stilton. La mujer arrancó con violencia al representante de la Banca Tellsone de los dedos crispados de la joven, y le arrojó empujándole con la mano hasta la pared.
«¡Qué fuerza tan hercúlea! Esta mujer debió haber nacido hombre», pensó el señor Lorry al caer sobre la pared.