Historia de dos ciudades

Historia de dos ciudades

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Su manera de vivir era muy sencilla, no solamente porque constituía un medio de seguridad, en tanto que no insultaba la pobreza del pueblo, sino porque no eran ricos. Había habido que pagar muy caros los malos alimentos que Charles recibía en la cárcel y los servicios de los carceleros, y contribuir al sustento de los presos que carecían completamente de recursos, por lo cual la familia, por una economía forzosa, así como para evitar el espionaje, no tenía otro criado que Jerry, de quien se había desprendido el señor Lorry.

Un bando municipal ordenaba que se escribiesen sobre las puertas de las casas los nombres de todas las personas que vivían en ellas, con caracteres claros y a una altura conveniente para que pudieran leerse con facilidad. Así pues, el nombre de Jerry Cruncher adornaba la casa del doctor, y, mientras caían las sombras de la noche sobre la ciudad, fue él quien acompañó en la puerta a un pintor que el doctor Manette había llamado para que añadiese a la lista al ciudadano Evrémonde, llamado Charles Darnay.

El temor y la desconfianza que reinaban entonces habían modificado los hábitos más inocentes de la vida; en casa del doctor, así como en otras muchas familias, se hacían las provisiones por la noche, y las compraban al por menor en pequeñas tiendas, y no siempre en las mismas para no llamar la atención y no provocar la envidia de nadie.


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