Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —Os enseñaré el triunfo. Mi antiguo compañero Roger Cly murió hace doce o quince años y fue enterrado en Londres, en el cementerio de Saint-Pancras-in-the-Fields. Recibà su último suspiro, y lo habrÃa acompañado a su última morada de no haber sido por cierto motÃn que hizo el populacho con motivo de sus funerales, pero yo mismo lo deposité en el ataúd.
El señor Lorry vio dibujarse una sombra fantástica en la pared y, buscando quién podÃa proyectarla, descubrió que procedÃa de los cabellos de Cruncher, que se habÃan erizado instantáneamente.
—Permitid que os dé una prueba de mis palabras —continuó el espÃa—. Puedo demostraros vuestro error presentándoos la certificación del entierro de Roger Cly, documento que por casualidad llevo en mi cartera. Miradlo: dignaos leerlo, porque está en regla y debidamente legalizado.
El señor Lorry vio crecer la sombra de la pared y aparecer a Cruncher, que se acercó sin ser visto por Barsad, y le dijo, dándole un golpe en el hombro:
—¿Sois vos, señor mÃo, el que puso en el ataúd a Roger Cly?
—SÃ, yo.
—¿Podéis decirme —añadió sombrÃamente— quién lo sacó?
—¿Qué queréis decir? —balbuceó Barsad, sentándose y pálido como un cadáver.