Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —Esto prueba una cosa —repuso Sydney—: que mi carta es buena. Señor Barsad, en medio del ambiente de sospecha que os rodea, os podéis dar por muerto si demuestro que estáis aquà en relaciones con otro agente de Pitt, antiguo compañero vuestro, que, para engañar mejor a sus enemigos, se hace pasar por difunto y enterrado. Acusación de conspiración contra la República; es una excelente carta, una carta de guillotina. ¿No jugáis, señor Barsad?
—No, renuncio a la partida. Nuestro empleo está tan mal visto por el populacho que por poco me arrojaron al agua justo cuando iba a embarcarme para Francia, y al pobre Cly le habrÃa sido imposible partir de no haber concebido la excelente idea de hacerse pasar por muerto. Pero lo que es para mà un enigma que no acierto a comprender es que este hombre haya podido descubrir el engaño.
Jerry Cruncher no pudo menos de dar una nueva prueba de su liberalidad ofreciéndose a estrangular al espÃa por cinco chelines.
Este se volvió, y dijo con aire más resuelto, dirigiéndose a Carton: