Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —¡Basta… basta! Me causáis repugnancia —dijo el señor Lorry, empezando, sin embargo, a compadecerlo.
—Señor, os suplico humildemente —continuó Cruncher— que aun cuando fuese cierto, y no digo que lo sea…
—Basta de rodeos —dijo el anciano.