Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Por casualidad el único extraño que había en ella era Jacques tercero, el hombre de cara de tigre, mano inquieta y voz ronca que por la mañana formaba parte del jurado. Estaba bebiendo en el mostrador mientras hablaba con el tabernero, con madame Defarge y con la Venganza, que parecía ser de la familia.
Carton se acercó y pidió vino en mal francés. La tabernera le dirigió al principio una mirada indiferente, pero después lo miró con más atención y por último se le acercó para preguntarle qué era lo que había pedido.
Carton repitió la petición.
—¿Sois inglés? —preguntó la tabernera mirándolo atentamente.
Sydney la observó como si le costara trabajo entenderla, y respondió con un acento muy pronunciado:
—Sí, señora, sí, yo inglés.
Después cogió un periódico jacobino y, mientras fingía estar absorto en su lectura como si fuese para él muy difícil, oyó que madame Defarge, después de volver a su sitio, decía a sus amigos:
—Juraría que es Evrémonde.
El tabernero fue a servirle y le dio las buenas noches.
—¿Cómo? —dijo Carton.
—Os doy las buenas noches.