Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —Quisiera ver mejor —dijo el tabernero, que lo miraba fijamente—. ¿Podréis soportar una luz más viva?
El zapatero volvió la cabeza, miró al techo prestando oÃdo con actitud distraÃda, y después dirigió la mirada a monsieur Defarge.
—¿Qué habéis dicho? —murmuró.
—Os he preguntado si soportarÃais sin dolor una luz más viva.
—Habré de soportarla… si lo exigÃs.
La sombra de una intención habÃa hecho brotar tÃmidamente las dos últimas palabras.