Historia de dos ciudades

Historia de dos ciudades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al contemplar el rostro del preso, en el que el temor se mezclaba con la sorpresa, nadie habría podido adivinar los pensamientos misteriosos que le pasaban por la cabeza. ¿Se acordaba de lo que había pasado? ¿Comprendía, especialmente, que había recobrado la libertad? El hombre más perspicaz no habría podido resolver estas dudas. El representante de la Banca Tellsone y el tabernero le dirigieron la palabra; pero él miraba con tal vaguedad y sus respuestas eran tan confusas y lentas que temieron aumentar su turbación y resolvieron no importunarle. De vez en cuando se comprimía la cabeza con las manos con un gesto extraño, que no habían visto en él hasta entonces, y la voz de su hija le causaba una satisfacción tan acusada que volvía el rostro hacia ella siempre que hablaba. Acostumbrado hacía tanto tiempo a una obediencia pasiva, comió y bebió cuanto le dieron, y no hizo ninguna observación cuando le pidieron que se pusiera el traje y la capa que había traído Defarge, aunque pareció manifestar cierto deseo de sentir el contacto de su hija, y le cogió la mano para retenerla entre las suyas.

Era hora de partir, y Defarge cogió la luz, salió primero, y el señor Lorry cerró el pequeño cortejo. Apenas habían bajado algunos escalones de la escalera principal cuando el doctor Manette se paró y miró con asombro el techo y las paredes.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker