La Casa lugubre
La Casa lugubre Nacional y regional
Durante algunas semanas, Inglaterra ha estado en una situación horrible. Lord Coodle quería salir del gabinete, sir Thomas Doodle se negaba a entrar en él, y como en toda Inglaterra no existen más que estos dos hombres de Estado, Inglaterra ha estado sin gobierno durante algunas semanas. Felizmente, ha podido evitarse el lance de honor que debía tener lugar entre estos dos grandes hombres, porque si aquellas dos pistolas se hubiesen disparado, y Coodle y Doodle se hubiesen matado el uno al otro, hubiese sido preciso que Inglaterra esperase para ser gobernada a que el niño Coodle y el niño Doodle, actualmente en pañales, hubieran llegado a ser mayores.
Felizmente, como dijimos, lord Coodle ha librado a su país de esta espantosa calamidad, aclarando, muy oportunamente, que si en el calor de la discusión es cierto que dijo que despreciaba la innoble carrera de sir Thomas Doodle, había querido expresar, únicamente, que el espíritu de partido no le impediría nunca pagar a su adversario el tributo de su admiración. Mientras, por su parte, sir Thomas Doodle reconocía haber estado convencido siempre de que, a su juicio, lord Coodle pasaría a los ojos de la posteridad por un modelo de honor y de virtud.