La Casa lugubre

La Casa lugubre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Acerquémonos a la ventana, caballero, porque me ahogo en esta habitación.

La mirada inquieta con que el procurador sigue los menores movimientos de la baronesa revela un instante el temor de verla arrojarse, precipitarse al alféizar y la cornisa y dejar la vida en la terraza de abajo. Pero se tranquiliza viéndola en pie, cerca del alféizar donde se apoya, mirando tristemente a las estrellas que brillan en el horizonte. Al retroceder cuando se movió ella, se encuentra un poco por detrás.

—No he podido tomar aún una resolución que me satisfaga —dice—. No veo claramente lo que he de hacer, y quisiera pedirle que, por el momento, lady Dedlock, se decidiese usted a guardar su secreto, como hasta el presente, sin asombrarse de que yo no diga nada a nadie.

Se interrumpe, pero ella no contesta.

—El asunto es muy importante, milady, y espero que me honrará con su atención.

—Escucho.

—Gracias. No debiera haberlo dudado sabiendo cuánta es la fuerza de su carácter, ni dirigirle una pregunta completamente inútil. Pero tengo costumbre de sondear a cada paso el terreno por donde ando. Lo único que hay que considerar en este asunto es la posición de sir Dedlock.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker