La Casa lugubre

La Casa lugubre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ay, tutor! Pero ¿qué he hecho? —exclamé cediendo a mi pena—. ¡Cuántos disgustos he causado sin querer!

—¿Que tú has causado, Esther?

—Sin querer, tutor, pero no hay duda. Esa hermana recluida es mi primer recuerdo.

—No, no —dijo el señor Jarndyce, estremeciéndose.

—Sí, tutor, sí, era ella, y su hermana es mi madre.

Hubiera querido decirle todo lo que contenía la carta de mi madre, pero se negó a escucharme por entonces al menos. Me habló con tanta prudencia y bondad, y me mostró con tanta sencillez todo lo que había pensado por mí misma de manera imperfecta y esperado con mi mejor ánimo que, llena de una ferviente gratitud hacia él durante tantos años, me pareció que nunca había sentido tanto amor hacia él como en aquel momento, que nunca se lo agradecería de corazón tanto como esa noche. Y cuando me acompañó hasta mi cuarto, donde me dio un beso en la puerta, pensé antes de dormirme cómo podría ser lo bastante diligente, cómo podría ser lo bastante buena, cómo, a mi humilde manera, podría olvidarme lo bastante de mí misma, y ser lo bastante útil para los demás, para mostrarle cuánto lo bendecía y lo honraba.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker