La Casa lugubre

La Casa lugubre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Media hora después de nuestra llegada, apareció la señora Jellyby, y, una hora después, apareció, desordenadamente, poco a poco, en el comedor todo lo necesario para el desayuno. No me cabe duda de que la señora Jellyby se había ido a la cama y levantado como todo el mundo, pero nada inducía a pensar que se hubiese cambiado de vestido. Estuvo muy ocupada durante el desayuno, porque el correo de la mañana le trajo una enorme cantidad de cartas, relacionadas todas con Borrioboola-Gha, lo que equivalía, según nos dijo, a pasar un día ocupado.

Los niños retozaban marcando con un memorándum de sus accidentes sus piernas, que eran un perfecto almanaque de sus heridas, y Peepy estuvo perdido durante una hora y media, y hubo de ser conducido a casa por un agente de policía desde el mercado de Newgate. La calma con que la señora Jellyby recibió su desaparición y su regreso nos sorprendió a todos. Se pasó ese rato dictándole tenazmente a Caddy y Caddy recayó en la afección de tinta en la que nos la encontramos el día anterior. Y a la una en punto un coche descubierto vino a buscarnos y un carro para nuestro equipaje.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker