La Casa lugubre

La Casa lugubre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Tengo que hablarte, hija mía. Sé cuánto me quieres y cuento con tu cariño. Rosa, no has de revelarle a nadie nunca lo que voy a decirte.

Rosa lo prometió, con toda la sinceridad de su corazón.

—Bien sabes, Rosa —prosiguió lady Dedlock, indicándole que se le acercara—, que como me comporto contigo no me comporto con nadie.

—Sí, milady, es usted más buena conmigo que con todos los demás, y muchas veces pienso que solo yo la conozco en realidad.

—¿Eso piensas, pobre niña?

Había en tales palabras cierta amargura que no se dirigía hacia Rosa.

—¿Y has pensado alguna vez —dijo milady después de permanecer un rato en silencio mirando a Rosa con ojos distraídos— que tus pocos años, tu buen oficio, tu cariño me hacían hallar un gran placer en tenerte a mi lado?

—No lo sé, milady, apenas me atrevo a creerlo, pero desearía que fuese así con toda mi alma.

—Pues créelo y persuádete de ello, hija mía.

El bonito rostro se refrena en su rubor de placer ante la sombría expresión que ve en el hermoso rostro. Busca cohibida una explicación.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker