La Casa lugubre
La Casa lugubre La señora Bagnet aprovecha la ocasión para decirle que Woolwich es ahijado del señor George.
—Venga la mano del ahijado de mi querido George —exclama con cordialidad el señor Bucket—, ahijado y padrino se honran mutuamente. ¿Qué piensan hacer de este bravo muchacho, señora? ¿Manifiesta aptitudes y gusto por la música?
—Toca muy bien la flauta —dice el señor Bagnet, que ha permanecido callado hasta entonces.
—¡Coincidencia singular! —exclama el señor Bucket—. No lo creerá usted, señor, pero yo también tocaba la flauta en mi juventud. No con método, como sin duda lo hará este joven, sino por afición, por hábito. ¡Válgame Dios! ¡Cuando pienso en aquello de «Granaderos británicos»! Eso sà que es una tocata para animar y entusiasmar. Me gustarÃa oÃrsela tocar, muchacho.