La Casa lugubre
La Casa lugubre —Cuyo marido, el proveedor del tribunal, es muy amigo mÃo —señala el señor Bucket—, lo quiero como a un hermano. Bien, ¿qué ocurre?
—¿Quiere usted decir qué es lo que nos condujo aqu� —pregunta el señor Smallweed, algo desconcertado por lo tajante de la pregunta.
—Bien sabe usted lo que quiero decir, explÃquese, sin rodeos, en presencia de sir Leicester Dedlock.
El señor Smallweed le hace señas al señor Chadband y se toma un momento para consultarle entre susurros. El señor Chadband, que exterioriza un cantidad considerable de aceite por los poros de la frente y por las palmas de las manos, le dice en alto:
—SÃ. ¡Usted primero! —Y se retira a su sitio de antes.