La Casa lugubre
La Casa lugubre —Pues explÃqueme qué es lo que significa todo esto. Su esposa me conduce a esta casa, se ha separado de mà hace apenas cinco minutos. Me dicen que está aquÃ, vengo a buscarla y le encuentro a usted en su lugar. ¿Qué intención tiene esta comedia de tontos, dÃgame?
Diciendo esto, mademoiselle cruza los brazos, con aparente calma, al tiempo que sus morenas mejillas tiemblan convulsivamente. El señor Bucket se limita a mover el dedo Ãndice en su cara.
—¡Está usted loco! —exclama mademoiselle, prorrumpiendo en una nerviosa carcajada—. ¡Déjeme marchar, cerdo! —Y golpea el suelo con el pie, adoptando un aire amenazador.
—Mademoiselle —contesta el señor Bucket, con tono frÃo y resuelto—, haga el favor de sentarse en ese sofá.
—No quiero sentarme —replica mademoiselle negándose repetidamente mediante gestos.
—Siéntese, mademoiselle —repite el señor Bucket sin hacer nada salvo con el Ãndice.
—Pero ¿por qué?