La Casa lugubre
La Casa lugubre —Aquella noche, sir Leicester Dedlock, barón, al volver a mi casa, hallé a esta joven cenando con mi mujer, por quien manifestaba gran afecto. Aquella noche se mostraba más solÃcita que de ordinario y se deshacÃa en elogios sobre el excelente señor Tulkinghorn, cuya memoria veneraba. Yo estaba sentado frente a ella y, viendo el modo en que empuñaba el cuchillo, tuve una rápida inspiración y me asaltó la idea de que habÃa de ser ella la autora del asesinato.
—¡Cuando digo que es usted el diablo! —murmura Mademoiselle, rechinando los dientes.