La Casa lugubre
La Casa lugubre Sir Leicester se queda solo, y permanece largo rato en la misma actitud en que lo dejaran. Se diría que está, todavía, escuchando atentamente las palabras que se han pronunciado junto a él. Recorre, por fin, la estancia con su mirada, y, como no ve a nadie, se levanta, vacilando, da algunos pasos apoyado en la mesa y se detiene, como viendo algo a lo lejos.