La Casa lugubre
La Casa lugubre —Hablo con un hombre inteligente y sensible —contesta el señor Bucket, que ha estado contemplando su rostro con la mayor atención desde que llegó—, y nos encontramos bajo la presión de acontecimientos que no suceden todos los dÃas. Nunca como ahora fue el retraso un peligro, y toda su vida se arrepentirÃa usted del tiempo que demore mis investigaciones. Hace ya ocho o diez horas que lady Dedlock ha desaparecido, y me han encargado dar con ella. Acusada, como se cree, de asesinato, se ha apoderado de ella el terror, y si acierta a saber que el inspector Bucket sigue sus huellas, ello precipitarÃa la desgracia que trato de evitar. Pero si, por el contrario, me ve acompañado de una joven a quien quiere, no temerá nada. La señorita Summerson hablará con ella y la devolveremos a su familia. El tiempo vuela, caballero. Está a punto de dar la una, y bien sabe usted qué deprisa pasan las horas. Cada hora que transcurre vale mil libras, en lugar de cien.