La Casa lugubre
La Casa lugubre Sir Leicester ha querido peinarse y arreglarse un poco, y se ha puesto en manos de su ayuda de cámara. Sostenido por numerosas almohadas, sus cabellos grises están impecablemente alisados como de costumbre, su camisa deslumbra, como siempre, por su blancura, y le cubre una magnífica bata. Lleva su monóculo y su reloj, no le falta nada y es probable que todo ello lo haya hecho menos por su dignidad que por su amor a milady, deseando que, al llegar, pueda creer que es el mismo de siempre, y que nada, excepto la gota, ha venido a perturbar su existencia. Las mujeres son amigas de las habladurías, y, aunque se trate de una Dedlock, Volumnia no es una excepción a la regla, y esa es la causa de que la retenga cerca de sí: evitar que vaya a hablar a otra parte. Por lo que a él se refiere, aunque está realmente muy enfermo, sufre sus dolores con heroica fortaleza.