La Casa lugubre

La Casa lugubre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La bella Volumnia, perteneciente a la clase de las jóvenes vivarachas que no pueden estar mucho rato en silencio sin el inminente peligro de ser atrapadas por el dragón del aburrimiento, señala la proximidad del monstruo devorador con una serie de bostezos que no se pueden disimular. Como le es imposible retenerlos, y como no halla, para reprimirlos, otro medio que soltar la lengua, comienza felicitando a la señora Rouncewell por la suerte que ha tenido al poder recuperar a su hijo. Un excelente hombre, por cierto, bien plantado, apuesto, en una palabra, un hombre sin par…, exceptuando a cierto guardia de corps, su ideal, el hombre de sus sueños, que cayó en Waterloo.

Sir Leicester oye sorprendido tales elogios y fija en la señora Rouncewell tal mirada de asombro, que la buena mujer cree necesario darle algunas explicaciones.

—La señorita Dedlock no habla de mi hijo mayor, sino del otro, a quien he encontrado; el menor, que por fin ha vuelto.

Si Leicester rompe su silencio con un grito bronco:

—¿George, señora Rouncewell? ¿Ha vuelto su hijo George?

—Gracias a Dios, sí, sir Leicester —contesta el ama de llaves enjugando una lágrima.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker