La Casa lugubre
La Casa lugubre Dado que nuestra ausencia había sido ya bastante prolongada y ello podía causar extrañeza abajo, me apresuré a volver y me encontré a Ada, sentada con la labor junto al fuego, en animada conversación con su primo John. En ese momento apareció el señor Skimpole y Richard inmediatamente después. El resto de la velada la dediqué a mi primera lección de backgammon, el juego favorito del señor Jarndyce, y de quien por lo mismo deseaba aprenderlo cuanto antes, para suplir alguna noche al adversario que estuviese ausente.
Sin embargo, al oír al señor Skimpole tocar algún fragmento de sus composiciones o cuando, al estar ambos al piano y al violonchelo, y a nuestra mensa, con la gracia que le era peculiar, y al verlo entregado a la conversación con el atractivo ánimo y el desenfado de siempre, pensaba que nos había transferido decididamente a Richard y a mí la impresión de haber sido arrestado durante la cena y que no dejaba de ser curioso.