La Casa lugubre
La Casa lugubre —Lo que puedo decirles es que ni tan siquiera ha sido examinado aquel documento —replicó el señor Kenge.
—No lo hemos examinado —repitió, como un eco, el señor Vholes.
—Tenga usted presente, señor Woodcourt —hizo observar el señor Kenge usando su paleta de plata persuasiva y tranquilizadoramente—, que ha sido este un gran pleito, de una duración considerable y de innumerables complicaciones. El pleito de «Jarndyce contra Jarndyce» es considerado como un monumento de práctica judicial.
—Monumento rematado por la estatua de la paciencia —dijo Allan.