La Casa lugubre
La Casa lugubre Así es ahora Chesney Wold, casi enteramente abandonado al vacío y a las tinieblas, tan triste bajo la luz del sol, como cubierta de nubes del cielo invernal. Cesó de ondear la bandera al viento durante el día, cesaron de verse iluminadas las ventanas que derramaban su luz durante la noche, cesó el vaivén de lacayos y huéspedes que animaban los helados aposentos; el movimiento y la vida se han extinguido en todos sus ámbitos. La grandeza altiva y el noble orgullo de antaño, ya no llaman allí la atención del viajero; incluso a ojos de un extraño han muerto la pasión y el orgullo de ese rincón de Lincolnshire, que yace sumido en un sombrío reposo.