La historia de nadie y otros cuentos
La historia de nadie y otros cuentos Por eso, con intención de proporcionarles entretenimiento y brindarles esperanzas, les narré el mejor resumen que pude hacer sobre el viaje de Bligh a través de más de tres mil millas en un barco abierto, luego del motín de la Bounty y de la admirable defensa de la tripulación de ese barco. Ellos escucharon en silencio y con gran interés, y yo terminé diciendo que, en mi opinión, la circunstancia más feliz de toda la narración era que Bligh, en su rudeza, había planteado solemnemente, en la forma que la historia registra, el hecho de sentir con seguridad que, bajo cualquier circunstancia inconcebible por las que pasara ese grupo extenuado, y a través de todos los rigores del hambre, no se devorarían los unos a los otros. No puedo describir el alivio visible que recorrió por el barco, y en qué forma las lágrimas asomaron a los ojos de todos. Desde ese momento quedé tan convencido como Bligh mismo de que el peligro había desaparecido y de que ese fantasma, sea como fuere, ya no rondaría más a nuestro lado.
Ahora bien, Bligh sabía por experiencia que cuando la tripulación de su barco estuviera muy descorazonada, nada le haría tanto bien como escuchar una historia narrada por uno de ellos. Cuando yo hice mención del tema, observé que atrajo la atención general tanto como la mía propia, pues no había pensado anteriormente en ella hasta que no hube concluido mi relato.