La historia de nadie y otros cuentos
La historia de nadie y otros cuentos Todos contestaron afirmativamente. Tenía yo muy poco que contarles, pero estaba ya comprometido por mi propia propuesta. Por eso, después de observar un rato la espiral de humo que emergía del cántaro, a través del cual podría casi jurar haber visto la efigie de Richard Watts menos alarmada que de costumbre, abrí el fuego.