La historia de nadie y otros cuentos
La historia de nadie y otros cuentos Un dÃa, cuando el soldado Doubledick salió del oscuro calabozo donde pasara las últimas cuarenta y ocho horas, y donde también solÃa transcurrir la mayor parte de su tiempo, recibió orden de acudir al despacho del capitán.
En el estado en que se encontraba deseaba verle menos que nunca, pero no era tan insensato como para desobedecer órdenes superiores; se dirigió, pues, a la terraza que dominaba la plaza de armas, donde estaban los cuartos de los oficiales, retorciendo entre sus manos una brizna de paja que formaba parte del mobiliario del calabozo.
—¡Entre! —gritó el capitán cuando oyó golpear a su puerta.
Doubledick se quitó el birrete, avanzó dos o tres pasos y se situó frente a él.
Hubo una pausa prolongada. El soldado, que habÃa introducido la brizna de paja en su boca, tras doblarla gradualmente hacia el paladar, se sentÃa casi ahogado.
—Doubledick —dijo el capitán—, ¿sospecha cuál será su fin?
—El infierno, señor —balbuceó el interpelado.
—Sà —aprobó el capitán—. Y mucho antes de lo que supone.
El soldado hizo una breve señal de asentimiento.