La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No hay una escuela en la que un alumno se haya vuelto jamás tan aventajado como aquella en la que Kit le dio a Bárbara un beso. Ahora vio lo que Bárbara quería decir. Aprendió la lección enseguida: ella era un libro abierto en el que él leía con mucha facilidad.

—Bárbara —dijo Kit—, ¿estás enfadada conmigo?

Oh, no, por favor. ¡Por qué iba a estar Bárbara enfadada! Además, ¿qué derecho tenía ella para estar enfadada? ¿Y qué importaba si estaba enfadada o no? ¿Quién se preocupaba por ella?

—Yo me preocupo —le hizo saber Kit—. Por supuesto que me preocupo.

Bárbara no veía por qué había dicho «por supuesto».

Kit estaba seguro de que ella sí lo veía. ¿Por qué no lo pensaba un poco?

Ciertamente, Bárbara lo pensó un poco. Pero no, no veía por qué había dicho «por supuesto». No entendía lo que Christopher quería decir. Además, estaba segura de que ya la necesitaban en las habitaciones de arriba. Debía irse, de verdad.

—No, pero… Bárbara —la llamó Kit, deteniéndola suavemente—. Despidámonos como amigos. Yo siempre he pensado en ti en mis momentos malos. Habría sido mucho más desgraciado si no hubiera sido por ti.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker