La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades »Si ha visto la colección de cuadros de una vieja familia convendrá conmigo en que una misma cara y figura, a menudo la más hermosa y simple, se perpetúa a lo largo de varias generaciones, y en que reencontramos a la misma dulce muchacha a través de una larga sucesión de retratos, que no envejecen ni cambian nunca: el ángel bueno de la estirpe que está a su lado en los momentos difíciles y redime todos sus pecados.
»En esta hija vivía de nuevo la madre. Puede imaginar fácilmente con qué devoción aquel que había perdido a la esposa casi en el mismo momento de tenerla se aferró a aquella niña, su viva imagen. Se hizo mujer y le dio su corazón a un hombre que no era digno de ella. Pero su afectuoso padre no podía verla languidecer y marchitarse. Tal vez aquel hombre era en el fondo mejor de lo que él creía. Algo que seguramente resultaría más fácil teniendo al lado a una mujer como ella. Él juntó sus manos, y se casaron.