La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Segura —aseveró la niña, alejándose deprisa con la poca ropa que había cogido—. Nunca más. Nunca más.

—Es muy sensible… —musitó Quilp, observándola—. Demasiado sensible. Da pena. La cama es aproximadamente de mi tamaño. Creo que pasará a ser mi habitacioncita.

El señor Brass aplaudió esta idea (como aplaudía cualquiera que emanara de la misma fuente), y el enano entró para hacer realidad sus palabras. Se arrojó de espaldas sobre la cama con la pipa en la boca, las piernas al aire y fumando violentamente mientras el señor Brass contemplaba la escena con total aquiescencia. Y como la cama era blanda y confortable, el señor Quilp decidió utilizarla para dormir por la noche y como diván de día; y, con objeto de certificar esto último, se quedó allí hasta que terminó de fumar el resto de la pipa. En cuanto al hombre de leyes, que para entonces estaba algo mareado y tenía la mente confusa (efecto del tabaco en su sistema nervioso), aprovechó la oportunidad para salir a tomar aire fresco, lo que hizo que volviera con mejor cara. Pero, presionado por el malicioso enano a fumar hasta el embotamiento, cayó redondo sobre un diván, donde estuvo durmiendo hasta la mañana.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker