La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Kit seguía andando, a veces rápido y otras lento, o deteniéndose cuando algún jinete aflojaba el paso de su caballo y miraba alrededor, y con mucha rapidez si vislumbraba a alguno acercándose perezosamente al lado en sombra de la calle con intención de detenerse junto a una puerta. Pero todos, uno tras otro, proseguían su camino, y no consiguió ni un penique. «Me pregunto —pensó— si tal vez alguno de estos caballeros, al saber que no hay nada en la despensa de mi casa, se detendría adrede para que yo pudiera ganarme algo».

Estaba bastante cansado de tanto andar, y sobre todo de tanto desengaño, y decidió sentarse en un escalón a descansar un rato; y en esto se acercó un pequeño coche que, chirriando y castañeteando, iba tirado por un poni obstinado y de pelo áspero, conducido por un vejete de cara plácida. Junto al vejete iba sentada una viejecita, también regordeta y de aspecto igualmente plácido. El poni avanzaba a su antojo cumpliendo el cometido que se le había asignado. Si el anciano le regañaba tirando de las riendas, él replicaba sacudiendo la cabeza. Era evidente que lo máximo que el poni toleraba era ir por la calle por la que su amo quería transitar, pero parecía un pacto convenido que el animal avanzaría a su antojo, o no avanzaría.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker