La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al poco de adentrarse en el laberinto de calles que aún se interponían entre ellos y la periferia, este aspecto empezó a ceder su lugar al ruido y al bullicio. Primero, unas carretas y carruajes que avanzaban cansinamente rompieron el encanto; luego, otras; después, otras aún más ruidosas y, finalmente, una multitud. Al principio era asombroso ver el escaparate de una tienda abierta; después, ver una cerrada. El humo subía despacio de las chimeneas mientras saltaban los cierres de las ventanas y se abrían las puertas. Y las criadas, mirando en todas las direcciones menos a sus escobas, arrojaban nubes marrones de polvo a los ojos de los transeúntes que intentaban esquivarlo, o escuchaban embobadas a los lecheros que hablaban de ferias campestres, de carretas con toldos engalanados y, por si fuera poco, de mozos bizarros, a los que irían a ver por la tarde.

Pasado este barrio, llegaron a una zona de comercio y gran tráfico, adonde acudían muchas personas y que ofrecía una gran actividad. El anciano observó a su alrededor con una mirada atemorizada y perpleja, pues quería evitar esos lugares. Se llevó el índice a los labios y empujó a la niña por estrechos patios y caminos tortuosos, y no cejó hasta alejarse de aquella zona, volviendo con frecuencia la cabeza mientras murmuraba que la ruina y el suicidio anidaban en aquellas casas y que ellos dos podrían convertirse en víctimas si no aceleraban el paso.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker