La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades —Aquà está —anunció Jerry, sacando un pequeño terrier del bolsillo—. Antes era el Toby de vuestro Polichinela, ¿no?
En algunas versiones del gran drama de Polichinela hay un perrito —una innovación moderna—, supuestamente de este caballero y que se llama siempre Toby. En su candidez, este Toby, robado siendo un cachorro a otro caballero y fraudulentamente vendido al héroe, no sospechaba que los demás eran unos bribones; pero Toby, que conservaba un grato recuerdo de su antiguo amo y no querÃa seguir a otro, no sólo se negaba a fumar en pipa a petición de Polichinela sino que, para dejar clara su antigua fidelidad, le mordÃa la nariz y se la retorcÃa con violencia, un afecto canino que conmovÃa a los espectadores de manera especial. Tal era el personaje representado por el pequeño terrier en otro tiempo. Si hubiera habido alguna duda, él la habrÃa despejado rápidamente con su conducta; en efecto, al ver a Short, no se limitó a darle la más ferviente muestra de reconocimiento y agradecimiento: al ver también la caja plana, empezó a ladrar con furor a la nariz de cartón que adivinaba dentro de la caja y su amo tuvo que recogerlo del suelo y meterlo en el bolsillo de nuevo, para gran alivio de la concurrencia.