La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Bueno, en ningún sitio concreto —contestó Codlin un poco desconcertado por la pregunta—. Simplemente deseo que me consideres así y que se me haga justicia. No imaginas el gran interés que siento por vosotros. ¿Por qué no me cuentas tu pequeña historia… sobre ti y el pobre anciano? Yo soy el mejor consejero que puedas tener, y te aseguro que estoy muy interesado por ti…, mucho más que Short. Bueno, creo que ya se están despidiendo ahí abajo; ya sabes, no hay necesidad de decirle a Short que hemos hablado. Que Dios te bendiga. Recuerda quién es tu verdadero amigo. Codlin es tu amigo, no Short. Short puede parecerte un buen hombre, pero el verdadero amigo soy yo, Codlin; no Short.

Apoyando estas palabras con miradas benévolas y protectoras y gestos igualmente amigables, Thomas Codlin se alejó de puntillas, dejando a la niña extremadamente sorprendida. Aún se hallaba cavilando sobre tan curiosa conducta cuando el suelo carcomido de las escaleras y del rellano crujió bajo los pasos de los huéspedes que se dirigían a la cama. Cuando pasaron todos y el ruido de sus pasos se hubo apagado, uno de ellos volvió y, tras una leve vacilación y cierto frufrú en el pasillo, como si dudara, llamó a su puerta.

—¿Sí? —preguntó la niña desde dentro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker