La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Nell hizo un amago de reverencia y le dijo que eran viajeros pobres que buscaban alojamiento, por el que pagarían según les permitieran sus medios. El maestro la miró seriamente, dejó a un lado la pipa y se levantó de inmediato.

—Si pudiera indicarnos alguna dirección, señor —suplicó la niña—, le estaríamos muy agradecidos.

—Han caminado bastante —observó el maestro.

—Sí, señor, hemos caminado mucho —asintió la niña.

—Eres una viajera muy joven, pequeña —dijo, poniendo suavemente una mano sobre su cabeza—. Es su nieta, ¿verdad, amigo mío?

—Sí, señor —exclamó el anciano—, y el báculo de mi vejez.

—Entren —les invitó el maestro.

Sin más preámbulos, los hizo entrar en la pequeña aula escolar, que era salón y cocina al mismo tiempo, y les indicó que podían quedarse allí hasta la mañana siguiente. Antes de que le dieran las gracias, ya había extendido sobre la mesa un rústico mantel blanco y colocado cuchillos y platos; sacó un poco de pan, carne fría y una jarra de cerveza, y los invitó a comer y beber.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker