La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades —Es cosa diabólica, caballeros —prosiguió—, que los parentescos se vengan abajo y se desagreguen. Si el ala de la amistad no debe mudarse nunca, el ala del parentesco no deberÃa recortarse jamás, sino mantenerse desplegada de manera venturosa. ¿Por qué un nieto y un abuelo se atacan con violencia recÃproca cuando deberÃan reinar la paz y la concordia? ¿Por qué no darse mejor la mano y olvidar?
—Cállate —le invitó su amigo.