La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Así era la señorita Brass físicamente. En lo mental, poseía un carácter fuerte y vigoroso. Desde joven se había dedicado, con ardor poco común, al estudio del Derecho; sin desperdiciar sus especulaciones en altos vuelos, que por lo demás son raros, seguía atentamente los vericuetos que trazan su camino. Tampoco se había limitado, como tantas personas de gran intelecto, a la sola teoría ni se había detenido en la utilidad práctica; antes al contrario, sabía extender documentos, copiar en limpio, rellenar formularios con suma exactitud y, en fin, tramitar cualquier asunto del despacho, incluso alisar una piel de pergamino o arreglar una pluma. Resulta difícil comprender cómo, en posesión de estos atractivos, seguía siendo la señorita Brass; pero, ya fuera por haber endurecido el corazón frente a la humanidad, ya porque quienes pretendían cortejarla se veían disuadidos pensando que, al ser experta en Derecho, conocía al dedillo los estatutos que regulan la violación de la promesa de matrimonio, lo cierto es que seguía en estado de celibato y todos los días ocupaba su silla frente a la de su hermano Sampson. Y es igualmente cierto, dicho sea de pasada, que entre estas dos sillas muchas personas se habían venido abajo.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker