La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades Pero toda felicidad toca a su fin —de donde nace la ilusión por un próximo comienzo— y, como ya se hacÃa tarde, acordaron que era hora de volver a casa. AsÃ, después de salirse un poco de su camino para dejar a Bárbara y a su madre en casa de una amiga, donde iban a pasar la noche, Kit se citó con Bárbara para volver a Finchley al dÃa siguiente por la mañana temprano, con muchos planes de esparcimiento para el siguiente trimestre. Tras lo cual tomó al pequeño Jacob a cuestas, dio un beso al bebé y, con su madre cogida del brazo, se encaminaron hacia la casa felices y contentos.