La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades —Espero se encuentre bien, señor —profirió el caballero—. Espero se encuentre bien, señora. ¡Una finca pequeña, pero encantadora! ¡Delicioso lugar, sin duda!
—Quiere llevarse a Kit con usted, me parece, ¿no? —observó el señor Garland.
—Tengo un cabriolé que me espera a tal fin —respondió el escribano—. Un caballo fuera de serie, señor, si usted entiende de caballos.
El señor Garland, que declinó ir a inspeccionar el magnÃfico ejemplar alegando que estaba poco familiarizado con tales cuestiones y sólo sabrÃa apreciar imperfectamente sus beldades, invitó al señor Chuckster a compartir un ligero almuerzo. El caballero accedió gustoso, y varias viandas frÃas, acompañadas de cerveza y vino, fueron rápidamente preparadas para su refrigerio.