La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Ciertamente, no —contestó el notario—. Es una buena idea que Christopher lo acompañe.

Disculpe, señor —intervino Kit, a quien se le había alargado la cara mientras escuchaba aquella conversación—, pero si ese es el motivo, temo que yo podría hacer más daño que bien. La señorita Nell, señor, me conoce bien y confiaría en mí, estoy seguro; pero el anciano, no sé por qué, ni nadie lo sabe, señores, no quiere verme de ninguna manera desde que cayó enfermo, y la señorita Nell me dijo que no debía acercarme a él ni dejar que me viera nunca más. Así que echaría a perder todo lo que usted pretende hacer si yo lo acompañara; lo siento. Yo daría lo que fuera por ir, pero creo que es mejor que no me lleve con usted, señor.

—¡Otra dificultad más! —gritó el impetuoso caballero—. ¿Ha habido alguna vez un hombre más zancadilleado que yo? ¿No hay nadie más que los conozca, nadie más en quien ellos confíen? Por muy solitarias que fueran sus vidas, ¿no hay ninguna persona que pueda ayudarme en mi propósito?

—¿Crees que la hay, Christopher? —preguntó el notario.

—No, no hay nadie, señor —contestó Kit—. Bueno…, sí. Está mi madre.

—¿La conocían ellos? —preguntó el caballero soltero.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker