La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Nell sentía una predilección especial por los pequeños que había visto jugando el primer día en el camposanto. Uno de ellos, el que le había hablado de su hermano, era su amigo favorito; a menudo este se sentaba a su lado en la iglesia o subía con ella hasta lo alto de la torre. Le encantaba poder ayudarla o imaginar que la ayudaba. No tardaron en hacerse inseparables.

Ocurrió un día que, mientras ella se hallaba leyendo en el viejo camposanto, este niño llegó corriendo con los ojos inundados de lágrimas y, tras apartarla un poco para mirarla mejor, le echó los brazos apasionadamente alrededor del cuello.

—¿Qué ocurre? —preguntó Nell con un tono que pretendía ser tranquilizador—. ¿Ha ocurrido algo?

—¡Ella todavía no lo es! —gritó el niño abrazándola con más fuerza aún—. No, no. Todavía no.

Nell lo miró perpleja; apartándole el pelo de la cara, lo besó y le preguntó qué quería decir.

—¡Querida Nell, tú no debes serlo! —gritó el niño—. No podemos verlos. Nunca vienen a jugar ni a hablar con nosotros. Por favor, tú sigue como hasta ahora. Así estás mejor.

—No te entiendo —insistió la niña—. Dime qué quieres decir.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker