La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ah, no me diga! —exclamó Brass—. Alguien para el inquilino, ¿eh? ¡Ja, ja! «Que nunca nos falte un amigo ni una…». Así que era para el inquilino, ¿eh, señor Richard?

—Sí —afirmó Dick un tanto extrañado del excesivo buen humor que irradiaba su patrón—. Está con él en estos momentos.

—¡Está con él en estos momentos! —exclamó Brass—. ¡Ja, ja! Pues que sean felices, tralarí tralará, ¿eh, señor Richard? ¡Ja, ja!

—Pues sí —asintió Dick.

—¿Y quién —preguntó Brass mientras revolvía unos papeles—, quién es el visitante del inquilino? No será una visitante, espero, ¿eh, señor Richard? La moral de Marks, ya sabe, señor… «Cuando hermosas mujeres insensatas se vuelven…», etcétera. ¿Eh, señor Richard?

—Otro joven que trabaja también para Witherden, o al menos a tiempo parcial —informó Richard—. Un tal Kit; así lo llaman.

—Conque Kit, ¿eh? —exclamó Brass—. Extraño nombre, como el cofrecito de un maestro de danza, ¿no, señor Richard? ¡Ja, ja! Así que Kit está ahí arriba, ¿no? Bien, bien.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker