La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Mientras estos hechos e incidentes se sucedían dentro y fuera del bufete de Sampson Brass, a Richard Swiveller, que se quedaba a menudo dentro, empezó a parecerle que el tiempo pasaba demasiado despacio y, para no perder su alegría natural, e impedir que sus demás facultades se oxidaran, compró un tablero de cribbage[15] y una baraja, y empezó a jugar al cribbage con un muerto por veinte, treinta e incluso a veces cincuenta mil libras de cada lado, y a hacer apuestas arriesgadas por cantidades considerables.

Como, a pesar de la magnitud de las apuestas, tales juegos se desarrollaban en medio de un gran silencio, el señor Swiveller empezó pensar, en las veladas en que el señor y la señorita Brass estaban fuera (y por entonces estaban fuera muy a menudo), que oía una especie de estornudo o respiración fuerte cerca de la puerta y, tras un poco de reflexión, dedujo que la causante debía de ser la pequeña criada, que siempre arrastraba un resfriado por vivir en un sótano bastante húmedo. Un día, descubrió que en efecto alguien estaba mirando por el ojo de la cerradura; y como ya no le cabía ninguna duda sobre quién era, se deslizó suavemente hasta la puerta y la abrió de golpe antes de que la espía pudiera darse cuenta de que alguien se había acercado.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker