Oliver Twist

Oliver Twist

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Luego que repitieron muchas veces el mismo entretenimiento, llegaron dos señoritas, cuyo objeto era hacer una visita a los jóvenes protegidos del judío. Llamábase la una Belita y Anita la otra. Sus cabellos eran abundantes, pero el peinado dejaba bastante que desear, aunque no tanto como sus medias y zapatos, más que medianamente deteriorados. Como Oliver observó que sus modales eran un tanto desenvueltos y hasta su pizquita libres, las deputó por personas sumamente amables y complacientes, en lo que probablemente no se equivocaba.

La visita duró largo tiempo. Hubo necesidad de traer algunos licores con el objeto de tonificar el cuerpo de una de las señoritas que se quejó de frialdad estomacal, y la conversación se fue animando por grados. Carlos Bates indicó al fin que era ya hora de dedicarse al birlen, palabra que Oliver creyó que significaba salir, puesto que el Truhán, Bates y las dos señoritas se fueron al instante, no sin que el viejo judío les proveyera de dinero abundante para que se divirtieran.

—No es desagradable este género de vida, ¿verdad? —preguntó el viejo Fajín—. Ya están libres por el resto del día.

—¿Han concluido el trabajo de hoy, señor? —preguntó Oliver.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker