Oliver Twist
Oliver Twist La indignación del señor Brownlow habÃa llegado a su colmo; pero reflexionando que si se excedÃa, perjudicarÃa la suerte de Oliver, se contuvo y prestó el juramento que se le exigÃa.
—Veamos, ¿de qué acusa usted a ese muchacho? ¿Qué cargos puede formular contra él?
—Estaba frente a un puesto de libros…
—¡Silencio, señor mÃo! —interrumpió el señor Fang—. ¡A ver!… ¡Guardia!… ¿Dónde está ese guardia? ¡Que preste juramento el guardia! ¿Qué ha ocurrido, guardia?
El guardia refirió con humildad lo que habÃa visto, tal como los lectores lo conocen.
—¿Y los demás testigos? —inquirió el juez.
—No hay ninguno, señor —respondió el guardia.
Calló Fang por espacio de algunos minutos, y vuelto luego con arrogancia hacia el caballero anciano, dijo:
—¿Va usted a manifestar de una vez qué cargos presenta contra ese muchacho, o es que se ha propuesto permanecer como un pasmarote toda su vida? Ha prestado usted juramento; tenga entendido que, si se niega ahora a presentar pruebas, le castigaré por faltar al respeto debido a la justicia. Le castigaré por…