Oliver Twist
Oliver Twist —Que eso no reza conmigo, FajÃn, asà que, puede evitarse la molestia de insistir —contestó Anita.
—¿Sabes lo que dices? —preguntó Sikes con acento amenazador.
—Sé que lo dicho, dicho está —replicó con tranquilidad la joven.
—Precisamente eres tú la única que puede hacerlo —insistió Sikes—. Nadie te conoce en el distrito.
—Y como ni me conviene, ni quiero que me conozcan —replicó Anita conservando la misma calma—, digo que no voy, lisa y llanamente, Guillermo.
—Ella irá, FajÃn —dijo Sikes.
—No, FajÃn, no irá —dijo Anita.
—Repito que irá, FajÃn; no hay más que hablar —gritó Sikes.
Los hechos dieron la razón a Sikes. Alternando sabiamente las amenazas con los requiebros y promesas, la complaciente joven concluyó por aceptar la comisión. A decir verdad, su repugnancia no reconocÃa las mismas razones que motivaban las de su amiga, pues recién llegada al barrio de Field Lane desde el lejano pero elegante distrito de Ratcliffe, no debÃa temer ser reconocida por sus numerosos amigos, como le ocurrÃa a Belita.