Oliver Twist
Oliver Twist Al fin de dejar satisfecha de una vez a la joven, librándose de paso de contestar sus preguntas incoherentes, el funcionario judicial refirió a la desolada hermana que Oliver se había desmayado en la sala del tribunal, y que habiéndose presentado un testigo a demostrar que el robo que se le atribuía había sido cometido por otro muchacho, tuvo el juez a bien declararle absuelto, a raíz de lo cual el acusador se llevó al muchacho, todavía desmayado, a su propio domicilio, que debía estar hacia Pentonville, si no mentían las señas que aquél dio al cochero.
Debatiéndose en un mar agitado de dudas y de ansiedades, la dolorida joven se dirigió con paso vacilante hacia la puerta, donde sin duda debió recobrar todas sus fuerzas, pues regresó con paso rápido, firme y seguro a la casa del judío, siguiendo la ruta más tortuosa y complicada que pudo imaginar.
No bien conoció Guillermo Sikes el resultado de la comisión desempeñada por Anita, se caló el sombrero y salió como una flecha, sin tomarse la molestia de despedirse de sus compañeros.